Somos LÃderes Emergentes
Lo somos porque escribimos otra historia, nueva y peligrosa. Y por crearla nos volvimos necios.Nos dejamos envolver en esa extraña relación de amor y odio con el fracaso, porque disfrutamos el amargo sabor de las batallas que nadie quiere pelear.
Inquebrantables Guerreros y caminantes obsesivos. Toros de lidia que enfurecen bajo presión. Nos llamaron Emergentes y aprendimos a observarnos con mirada de complicidad mientras cuerpo y alma cansados nos pedÃan reposo. Y en lugar de cerrar los ojos, agudizamos los sentidos.
De la debilidad sacamos fuerzas, nos volvimos exigentes para resistir, caminamos la siguiente milla por amor y persistencia. Nuestra alma, se curtió por el desgaste, por la falta de seguridad y por la crÃtica constante.
Emergentes nos llamaron porque aprendimos a mirar nuestras heridas como trofeos y nuestro cansancio como argumento para escribir otra batalla. Aprendimos del dolor.Nos llamaron Emergentes por buscar la zona oscura de la luna. ¿Hacer lo que otros hacen? ¿Para que?
Repetidamente nos deleita el reto de ir tras la presa peligrosa, escurridiza. Amamos la cacerÃa furtiva. Queremos hacer lo que nadie quiere y nos apasiona el reto de poner la bandera por primera vez, allà donde nadie la habÃa puesto.
Además nos enorgullece tanto hacer lo que otros temen, que nos volvimos especialistas en la observación, la sorpresa y el ataque resistente. Nos volvimos emergentes y cambiamos el futuro, e hicimos historia. Aprendimos a andar en la cuerda floja y nos gozamos en la adrenalina de la caÃda. No somos normales. Nos llaman Emergentes porque llegamos a creer que quienes buscan la seguridad no merecen trabajar junto a nosotros.
Zonas curvas es lo que buscamos y disfrutamos el peligro y la aventura. Encontramos causas por las cuales morir y al hallarlas, sudamos, lloramos y sangramos por ellas. Nos acostumbramos a ver cómo otros se doblan y regresan cansados. Vimos con lástima diezmadas nuestras filas y sorprendentemente los caÃdos fueron semilla productiva. Diez Emergentes más por cada herido, cien más por cada muerto.
Generales de la primera lÃnea de batalla somos y esta visión de guerra extrema crece. Nos miran los nuevos. Esos que vienen con ansia de guerra, esperan vernos pelear porque fama de valientes nos precede. Somos los valientes de la cueva de Adulam. El ejército de David. El ejército Emergente construido con los parias, los endeudados, los rechazados e incomprendidos. Los que ya traÃan el alma a cuestas y cantaban las endechas de la crÃtica y el dolor.
Observamos muy de cerca las pupilas del rechazo, hoy vemos con alegrÃa la llegada de los futuros guerreros engrosando nuestras filas, cargan nuestra armadura y se hacen escuderos. Son los nuevos lÃderes Emergentes. Por eso solo reclutamos valientes extremos. LÃderes de contracultura. Buscamos a aquellos que disfrutan la pelea y se divierten en su vocación. Aquellos que no negocian con su integridad y siguen sin dudar la voz de su cabeza. Buscamos LÃderes Emergentes, comprometidos con un llamado que doblegue sus pasiones y venza sus temores.
Anhelamos entrenar a una nueva generación de lÃderes que transformen su mundo. ¿Eres de los nuestros? ¿Eres un LÃder Emergente?

